DERROCANDO DEPENDENCIA EN TIEMPOS DE OPRESIÓN
Más que un cambio, una revolución. Un hecho histórico que trascendió y
se sigue recordando. ¿Es tanta la inteligencia de un hombre?
No bastó con la independencia de un país, pero ¿qué es independencia?
¿Ser capitalista? ¿Comunista? ¿Imperialista? ¿Acaso seguimos confundidos y aún
no desciframos el enigma de esa palabra?
La sublevación cubana estuvo al mando de Fidel Castro, el que contó
con la ayuda del argentino el “Che” Guevara. Los cubanos se cansaron de tanta
opresión y vivir tan arraigados a otra nación hidrópica, que brindaba “ayuda”
por el caudal de Cuba.
Las guerrillas fueron el comienzo para derrocar al presidente Fulgencio
Bautista, un vendedor de patria. El “Movimiento 26 de Julio”, se anexó con
sectores que buscaban libertad (en su mayoría campesinos). La rabia de EE.UU
fue vasta, buscó una solución mediante la Alianza para el Progreso, pues países
latinoamericanos al ver la defensiva de Cuba, decidieron implantar un régimen
análogo.
Las ideologías emergentes forman parte de la mejora o la decadencia de
una nación. El fortalecimiento de la soberanía nacional y el repudio han sido
los ingredientes necesarios para que el pueblo cubano se ponga de pie. Los antecedentes
y consecuencias de esta revolución nos hacen ver la otra cara de la moneda del
primer mundista, es en vano victimizarse, la regeneración es mejor. En esta
tradicional situación ambos son culpables; sin embargo, en un lado la mecha al
ser más corta, explotó de manera precoz.
Una verdadera independencia. Para Cuba y el mundo es no depender
políticamente del otro y estar sometido. Sabían que no tenían relación con
EE.UU y viceversa. Este movimiento son como los niños y adolescentes, cuando
menester de atención, lloran, patalean; en la rebeldía, hay falta de cariño.
Sin embargo, la dictadura deja graves secuelas, se piensa que se será libre,
pero no hay libertad para elegir. Muchos cubanos se escaparon por tanta
opresión del movimiento de Fidel Castro.
Mientras seamos subordinados, surgirán grupos hilados de descontento,
serán ejemplo de inconformidad y lucharán como aguas intrépidas. Sepamos qué
elegir, no vivamos engañados.
Sandra del Castillo.
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